Sitoh Ortega es uno de los artistas más veteranos de nuestra provincia. Fotógrafo profesional desde los años 80, alterna su oficio de reportero gráfico con otra de sus grandes pasiones, la música, con la que trabaja a dúo con la vocalista Sole Candela y en solitario como compositor para el audiovisual.

Eres fotógrafo, músico y compositor. ¿Te gustaría añadir alguna faceta más a tu currículum de artista?

También soy editor de vídeo y ahora profesor de fotografía. En definitiva, cualquier oficio que encuentre divertido.

¿Dónde te sientes más creativo, en el mundo de la imagen o del sonido?

El arte consiste en comunicar. Cualquier camino que me lleve a ello me parece satisfactorio. Eso sí, crear música para cine me parece hoy por hoy el oficio más bonito del mundo.

Eres uno de los fundadores de la Escuela de Fotógrafos de Jaén, que lleva cuatro años activa. ¿Qué balance haces de ella y qué has aprendido de tu experiencia como docente?

Enseñar se ha convertido en algo necesario para mí, a nivel energético. Es indescriptible la satisfacción cuando los chicos realizan sus prácticas y ves con ellos cómo evolucionan, tanto los de iniciación, que descubren un mundo de colores, como los especializados que mejoran sin parar. Tanto Yolanda como yo somos fotógrafos metidos a profesores, así que enseñamos todo lo aprendido en el camino. Además aprendo muchísimo en los procesos de preparación didáctica y no dejo de sorprenderme con los alumnos. También es absolutamente reconfortante ver cómo los alumnos se convierten en profesionales y artistas de nivel. Incluso algunos han trabajado conmigo, como Juanra Sánchez o Magda L. Anguita, que ahora enseña en la Escuela Photoshop avanzado. Al final somos como una gran familia.

¿Te gustaría llevar a cabo la dirección de fotografía de una obra audiovisual?

Aunque parecería lógico que sí, no es un oficio en el que me sienta cómodo. La dirección de fotografía y la fotografía son dos lenguajes muy distintos y para la dirección de fotografía no me siento preparado.

El director Juan Antonio Anguita te dio la oportunidad de componer música para el audiovisual. ¿Cuál fue tu primer trabajo con él y cómo lo afrontaste?

La primera fue Peatones. Le dije que para la música de cine yo no tenía ego, que lo primero siempre es la película y que el director manda. También le dije que me encanta componer y que si él no estaba contento, volvería a empezar, que para mí era divertido. Me tomó la palabra hasta tal punto que he hecho la música de sus 4 largometrajes. Al principio le monté una orquesta sinfónica para una pequeña escena. Me miró y me dijo “Sitoh, esto es una peli de bajo presupuesto, céntrate, la banda sonora tiene que ser sólo una guitarra, no más “. Eso me obligó a expresarlo todo con música, sin ningún tipo de artificio. Creo que el resultado fue maravilloso.

Le consideras tu maestro. ¿Qué te ha enseñado?

Absolutamente, Juanan me ha enseñado muchísimo. Él trabaja con las emociones precisas de cada personaje en cada momento, así que nada con él es gratuito, todo tiene un sentido y una coherencia extrema. Me ha enseñado a narrar con los sentimientos de los personajes y a no conformarme con tópicos, a buscar siempre la originalidad… Gracias a todo lo que he aprendido con él he podido realizar todas las bandas sonoras posteriores con cierta facilidad.

¿Cómo trabajas con un director de cine? ¿Prefieres que te indique el camino o que te dé libertad para proponerle uno?

Pues cada director es diferente al anterior. No he trabajado con dos directores que se parezcan. Si no conozco al director, prefiero que me indique el camino porque la peli es la que el director tiene en su cabeza. Luego está por ejemplo Carlos Aceituno, con el que me encanta currar. Él tiene confianza plena en todo su equipo (no sólo la música) y todo suele funcionar perfecto. Hay como una conexión fuerte y en las charlas previas deja claro el tipo de película que quiere hacer. Luego ya sólo tiene que centrarse en la dirección de actores, en lo que es un genio. También, al margen de quién sea el director, me gusta trabajar de la mano con el equipo de audio. A menudo se complementan los dos trabajos y se puede mejorar mucho el resultado final. Esto me ha pasado siempre que he trabajado con Marcos Cabrera.

¿Quiénes son tus referentes como compositor?

Si hablamos de cine, mi gran referente en Hans Zimmer. Luego están Jóhann Jóhannsson, Howard Shore, John Powell… Pero mis auténticos ídolos son: Frank Zappa, Joe Zawinul, Joni Mitchell, Pat Metheny, Jaco Pastorius, Trilok Gurtu, Zakir Hussain, Jan Garbarek, Peter Gabriel y un largo etc.

¿Qué te gustaría probar como músico sobre el escenario? ¿Y en una película?

En un escenario, me encantaría montar el repertorio que tenemos actualmente Sole Candela y yo de Miguel Hernández con la banda que vamos a grabar el disco. En una película me gustaría componer una banda sonora con el tratamiento narrativo que tienen las últimas que Zimmer ha compuesto para Nolan.

James Horner tenía el “parabará”. ¿Tú tienes algo que identifique tu música o prefieres reiniciar tu estilo con cada proyecto?

Prefiero reiniciar como tú dices, aunque a la larga hay algo personal del músico que acaba saliendo.

¿En qué proyectos musicales estás trabajando actualmente?

Estoy con un musical (largometraje) llamado “Baila con el corazón” de Alfonso Chaves, el cortometraje “Salir de dentro” de Óliver Gil y un proyecto multidisciplinar de José Robles y Pablo Lara.